La  1.- Recomendaciones a un ejecutivo mexicano que quiera negociar con un estadounidense

 

El contacto inicial con un ejecutivo de los Estados Unidos, con frecuencia es difícil porque ninguno de los dos siente confianza en el tipo de enfoque que les ayudaría a crear la impresión más favorable. Piense que el estadounidense llega a México desorientado, en un país nuevo, con un idioma y costumbres ajenos. Estos elementos producen una gran tensión psicológica.

 

Puntos importantes, en general, que deben tomarse en cuenta a lo largo de una situación de trabajo cotidiano:

 

a) El ejecutivo estadounidense se interesará siempre en los hechos y no en las palabras. Sin importar lo sinceras que sean las palabras, éstas no se consideran como un sustituto de la acción. El ejecutivo estadounidense deseará que el mexicano se haga totalmente responsable del área que le corresponde. Recuerde que para el ejecutivo estadounidense lo que cuenta es la acción y los resultados.

 

b) Hacer preguntas. El ejecutivo mexicano deberá admitir abiertamente el hecho de que hay cosas que no conoce o no comprende a fondo en el caso que se presente esa situación. Al ejecutivo mexicano se le estimará mejor si acepta lo que no entiende realmente, que si pretende desempeñar una labor, sin explicación suficiente, en forma inadecuada.

 

c) Expresar puntos de vista. El ejecutivo mexicano debe expresar sus puntos de vista sobre cualquier aspecto de la situación cotidiana del trabajo, aunque no esté de acuerdo con su superior. El ejecutivo extranjero quiere escuchar sus ideas y valora conocimientos y criterios. La expresión de sus puntos de vista, origina el respeto y la admiración del ejecutivo extranjero.

 

d) Admitir abiertamente el haber cometido un error. Hay que entender lo difícil que resulta. Sin embargo el ejecutivo estadounidense espera que se cometan errores y no por eso disminuye su respeto por el ejecutivo mexicano. Le preocupa mucho que se entiendan claramente las causas del error, lo positivo de la enseñanza, y le interesa más resolver el problema y seguir adelante con el trabajo que perder el tiempo buscando culpables.

 

e) Atenerse a los compromisos de tiempo. Conviene que el ejecutivo mexicano se dé un margen cuando calcula el tiempo en que llevará a cabo alguna labor. Siempre hay que dar un colchón por si surgen problemas. El ejecutivo estadounidense se verá especialmente complacido si una labor concluye más pronto de lo previsto, pero se molestará mucho si se produce un rezago. Para él la promesa de tiempo involucra la reputación de la persona.

 

f) Mantener informado al ejecutivo estadounidense. Los ejecutivos mexicanos son los ojos y oídos de la empresa  y su superior espera y agradece retroalimentación constante sea ésta favorable o no, con una buena retroalimentación muchas situaciones pueden resolverse y preverse antes de convertirse en problemas.

 

2.- Recomendaciones a un ejecutivo estadounidense para negociar en México

 

Con base en los planteamientos precedentes, deberá resultar obvio que el éxito de las empresas en México dependerá en gran medida del ejecutivo que esté encargado de desempeñar las responsabilidades de la operación. En la preparación para un puesto ejecutivo es indispensable tomar en cuenta cierto número de consideraciones preliminares que permitan una sintonía entre las condiciones empresariales norteamericanas y las mexicanas. Los ejecutivos entrevistados consideraron que los siguientes factores eran los más importantes:

 

1) Selección del ejecutivo. Ésta es la consideración más vital de todas. La persona seleccionada deberá:

 

Ser flexible tanto como persona como en lo profesional

Tener una intuición muy desarrollada en el aspecto de relaciones humanas dentro de la administración

Si ha contraído matrimonio, el cónyuge deberá ser flexible y estar dispuesto a hacer cambios fundamentales en su estilo de vida

Tener interés sincero en el aprendizaje de diversos aspectos de México y de su cultura

Prepararse para el estudio intensivo del español

Ser capaz de mantener un perfil de poca visibilidad y no jactarse de logros de su país

Ver esta asignación como una oportunidad y no solo como un escalón más (molesto) en el camino hacia un puesto más alto.

 

2) Preparación del ejecutivo.

 

Una vez seleccionado el ejecutivo, el siguiente paso es su preparación en la vida de México. Además de leer los reportes ordinarios disponibles en la oficina central, el ejecutivo deberá, en la medida de lo posible, recibir instrucciones de la persona a la que reemplaza. Además, se consideran como esenciales los siguientes aspectos de la orientación para una transición suave y exitosa tanto para el ejecutivo como para su cónyuge:

 

Leer un libro apropiado de historia de México

 

Leer una serie de artículos en publicaciones serias que abarquen los desarrollos recientes económicos y políticos de México y sus relaciones internacionales.

 

Iniciar un estudio intensivo de español. El ejecutivo deberá tener un conocimiento del español al llegar.

 

Hacer un viaje preliminar en México para orientarse, en especial en la localidad concreta donde habrá de trabajar.

 

Tener una o más sesiones de orientación con alguien que ya esté familiarizado con la situación empresarial mexicana

 

3) Sistema de Comunicación con la oficina central.

 

Una parte de la frustración que experimentan los ejecutivos estadounidenses en México se debe a lo que consideran una falta de comprensión por parte de la oficina central respecto a las circunstancias especiales bajo las cuales trabajan. Dicho de otra manera, las decisiones de la oficina central, tomadas en un ambiente culturalmente aislado, a veces contribuyen más a la frustración de una operación que a mejorarla. Para una mejor relación de ambas partes, la comunicación entre la oficina central y el ejecutivo deberá demostrar ser de beneficio mutuo en vez de un factor perturbador. Parece razonable esperar que con la llegada de ejecutivos mejor preparados antes de que los envíen al exterior, la oficina central ya podrá dar más crédito a sus propuestas y opiniones, lo que evidentemente contribuirá a una operación de funcionamiento más firme, con rendimientos económicos más favorables al final.

 

4) Lograr la confianza y el respeto de un grupo de ejecutivos mexicanos.

 

Para lograr eso, es importante recordar que el ejecutivo mexicano verá a su homólogo de Estados Unidos, en primer lugar, como individuo, y ya, en segundo término, como representante de una organización empresarial. Por eso su labor consiste en acercarse a sus colegas mexicanos como individuos y una vez que se establece la confianza y que los colegas mexicanos ya se sienten seguros de que él "es una buena persona" habrá cruzado la primera barrera. Esta confianza rápidamente se extenderá al resto del personal.

 

Para obtener la confianza del ejecutivo mexicano es de suma importancia estudiar la cultura del empresario mexicano. 

 

a) Relaciones humanas. En México, como en Estados Unidos un ejecutivo totalmente convencido de la importancia de las relaciones humanas y de la forma de practicarlas, se sobrepondrá a la mayor parte de los obstáculos nacidos de las diferencias culturales, a pesar de las dificultades de comunicación. 

 

b) Preguntar y escuchar. Al llegar un ejecutivo estadounidense, los ejecutivos mexicanos con gusto le explicarán todo lo que puedan sobre la operación de la empresa y sobre cualquier problema o costumbres pertinentes que ellos consideren útiles para que el ejecutivo las conozca. Tenga paciencia y escuche. En la situación inicial de trabajo, pise con cuidado y esté consciente de la sensibilidad de todos. 

Cuando llegue el momento de los cambios necesarios haga que participe el grupo administrativo mexicano en los comentarios relativos a los problemas y a su solución para que ellos puedan ser el medio de canalizar actitudes positivas del resto de los subordinados. 

 

c) Dar órdenes y anunciar cambios. sin la participación y apoyo total de los ejecutivos mexicanos, usualmente conduce a resistencia e implementación a regañadientes. d) Crítica y elogio. La crítica debe siempre expresarse con un máximo de diplomacia y realizarse siempre en privado para evitar situaciones penosas y pérdida de prestigio. También hay que tener mucho cuidado con el sostenimiento de los canales jerárquicos de autoridad. 

 

e) Flexibilidad. El ejecutivo que sea flexible y que aplique un criterio abierto, en vez de dogmático y de opiniones fijas con respecto a las prácticas administrativas, obtendrá la admiración y respeto de sus subordinados. Después de todo, la empresa exitosa es el objetivo final aunque los medios para lograrlo puedan ser ligeramente diferentes.

 

Los mexicanos que trabajan en empresas estadounidenses a nivel gerencial deberían hacer algunas cosas que se recomiendan para sus homólogos, por ejemplo, recibir una amplia orientación sobre las relaciones transculturales entre México y los Estados Unidos.

 

3.- Recomendaciones, a un ejecutivo de cualquier país, para negociar con empresarios tapatíos

 

El empresario tapatío es desconfiado por naturaleza. Si la intención es hacer negocios con él, lo primordial será establecer una relación de confianza, que le dé seguridad para abrirse a negociar. La mejor forma de lograr un acercamiento comercial, es a través del lado humano del empresario, tratando que las relaciones humanas sean respetuosas pero amigables a la vez. Hay que tenerle mucha paciencia, porque rara vez un tapatío se va al grano, al tratar de hacer una negociación, hay que tratar de escucharlo con atención en los aspectos en los cuales muestre interés.

 

En la situación inicial de trabajo sea cuidadoso y consciente de la sensibilidad del tapatío. Cuando llegue el momento de los ajustes en la negociación, haga participar a los empresarios tapatíos en los posibles problemas y soluciones que se podrían dar en el transcurso de la transacción, con el fin de saber la posición en la que se encuentra y propiciar actitudes positivas de todo el equipo de trabajo.

 

Dar órdenes y anunciar cambios sin la aprobación de los tapatíos usualmente conduce a resistencia que a veces no logran expresar en su momento y la guardan, pero que saldrá a lo largo del tiempo conforme se vaya desarrollando la negociación. Es muy importante tomar en cuenta el rango jerárquico, de los ejecutivos de la empresa, y no hay que olvidar que en Guadalajara son muy importantes los títulos y los apellidos. Ayudará mucho si se utilizan para halagar a la persona. Nunca debe brincarse un nivel de jerarquía, hay que estudiar con quién hay que dirigirse para cada cosa, así se logrará armonía y un máximo de rendimiento de los colaboradores de la empresa, sin propiciar enfrentamientos que obstruirían un buen resultado.

 

Si se desea hacer alguna crítica, hay que recordar que al tapatío no se le debe poner en ridículo frente a nadie, es muy importante, porque herida la integridad y el orgullo de un tapatío, es muy difícil lograr un acercamiento objetivo por mucho tiempo. No hay que olvidar que el tapatío es muy sensible y que con tal de quedar bien con su contraparte, en muchas ocasiones, no mide sus tiempos y se compromete a compromisos que de antemano no podrá cumplir; le cuesta mucho trabajo admitir que no puede hacer algo y prefiere mentir con tal de no quedar en un papel de derrotista. Por lo cual es importante no presionar injustificadamente, llegar a un acuerdo haciéndole ver lo importante que es para Ud. el que su mercancía esté a tiempo desde un inicio, para evitarse malos entendidos que pueden provocar fricciones en su transacción a corto plazo.

 

En concreto se recomienda:

 

Intente crear un vínculo con el empresario tapatío antes de adentrarse en la negociación.

 

Le abrirá mucho el panorama de la negociación, sobre cómo encaminar sus esfuerzos, si entiende lo que busca el tapatío.

 

Preocúpese por sus problemas e intente darle apoyo en lo que pueda, ésto lo valorará mucho, manifestará actitudes de agradecimiento y lealtad.

 

Intente hablar su idioma, el tapatío sabrá agradecerlo.

 

Disfrute del preámbulo de la negociación, sin presiones, le dará cultura general sobre su contraparte y lo notará más relajado al negociar.

 

Cuide su manera de vestir, que no sea ni tan formal, ni tan informal, busque vestir casual sin llegar a la mala imagen física.

 

Trate de conocer los puntos de vista del empresario tapatío sobre la negociación.

 

Trate de especificar los tiempos de entrega, sin forzar situaciones. Llegue a un acuerdo en donde note que no exige demasiado, pero que le convenga la negociación.

 

Busque especificar todas sus peticiones por escrito y pregunte todo lo que no le quede claro a la hora de negociar: posibles variaciones, posibles problemas etc.

 

Recuerde que al tapatío, le gusta quedar bien ante las demás personas. En muchas ocasiones será necesario aterrizar en hechos concretos, para que no se pierda en palabras y promesas.

 

Trate de crear un vínculo de confianza con el tapatío, una comunicación continua y con pagos puntuales en todas las operaciones.

 

Aproveche sus viajes a México para divertirse y disfrutar lo que su contraparte le quiera brindar como símbolo de hospitalidad, y elogiarlo todo lo que pueda, esto lo hará sentir muy bien y tendrá mejores relaciones comerciales y personales.

 

3.1.- Actitudes que propician desconfianza, a un empresario tapatío, al realizar una negociación.

 

Ocultar información al inicio o durante la negociación

 

No presentar su fábrica y a sus representantes

 

Que sobreactúe en la presentación de su empresa y exagere en su capacidad

 

Que hable demasiado, eso lo relacionan con fanfarronería

 

Que no se vista de una manera correcta, es decir que se vea demasiado informal.

 

Cuando titubea al cerrar un trato

 

Que se vea inexperto (“pollito”) al negociar

 

Que manden edecanes muy guapas a forzar la decisión de una negociación

 

Que no se comprometan por escrito con fechas de entregas, o con fechas de pago.

 

Que existan cláusulas de que el precio puede variar, según las variaciones en el mercado.

 

Que se metan con las decisiones de su empresa

 

Que fuercen a cerrar un trato

 

Que el dueño nunca dé la cara

 

Que no tengan referencias comerciales en México (es arriesgado)

 

Que cobren hasta por el catálogo que mandan

 

Que nunca cedan, a ninguna petición

 

 

3.2.- Actitudes que generan confianza en un empresario tapatío

 

 

Que se le note una madurez al negociar (en edad y en experiencia)

 

Que se tenga seguridad en sí mismo, y en lo que se dice al negociar

 

Que las promesas sean creíbles

 

Que hable objetivamente de la competencia

 

Que conozca muy bien a su negocio

 

Que las instalaciones tengan imágenes religiosas o familiares

 

Que la expresión del rostro sea amigable y sincero al cerrar el trato

 

Que pueda proporcionar referencias fácilmente

 

Que se comprometa por escrito

 

Que ofrezca buenas condiciones, sin presionar demasiado

 

Que se preocupe por su negocio y su futuro

 

Que trate de crear lazos amistosos y comprometidos

 

Que confíe en el empresario tapatío, y que lo haga sentir en confianza a él.

 

Que muestre interés en lo que sucede en el entorno económico que afecta a la negociación.

 

3.3.- Relación del empresario tapatío con sus competidores

 

Básicamente, el empresario tapatío mantiene, una relación de respeto, nada más, “no existe una amistad fraternal, pero sí mucho respeto” afirman algunos de ellos. No se esmera o desea rebasar el desempeño de algún colega o persona que trabaja en la empresa. Busca conservar este tipo de relaciones en un ambiente amigable y relajado. Por esta razón en las ocasiones que les toca convivir en eventos sociales, juntas, asociaciones etc., prefieren no tocar temas que puedan provocan un enfrentamiento y propicien actitudes negativas en las operaciones comerciales.

 

El empresario tapatío evade los enfrentamientos “de ganar y perder”, en cualquier momento, mucho más cuando se encuentra frente algún tipo de público que puede emitir un juicio duro sobre su capacidad de dominar una negociación. Les desagrada crear molestias como las que resultarían si pisoteara a otros para obtener reconocimiento por un logro superior. Además, en la mayor parte de las empresas, la ruta hacia el ascenso depende más de las influencias que del trabajo sobresaliente. 

 

En una sociedad como la de Guadalajara, en la cual las relaciones sociales “te abren las puertas”, se da mucho que exista una lealtad a proveedores que no cumplen con las expectativas, pero que es imposible sacarlos de “la jugada”, por que en la mayoría de los casos ya son convenios institucionalizados, hasta de décadas y generaciones. El cortar de tajo una relación con un proveedor de años puede provocar una catástrofe en relaciones sociales, por lo cual el tapatío, en muchas ocasiones, prefiere evitar el enfrentamiento y continuar al ritmo que le marca el propio proveedor. Por eso la competencia adopta otra dimensión, que es la de la maniobra a través de los intentos por quedar bien con la persona o personas apropiadas, y no por tratar de demostrar logros notables, porque el mérito por sí solo rara vez recibirá reconocimiento.

 

La mayoría de los entrevistados, afirmaron que sus relaciones con la competencia eran buenas, sin llegar a ser fraternales ni amigables. Que abiertamente no se “piratean” información, y que, en lo que se puede, se respeta a los grandes clientes, sobre todo si llevan mucho tiempo trabajando con ellos.

 

Hubo algunos que afirmaron tener interés en una buena comunicación con la competencia, puesto que se sabe que si están unidos se podría manejar mucho mejor el mercado, sin tener que sacrificar utilidades. Para esto sería necesario establecer alianzas, pero no olvidemos que el empresario tapatío, es muy celoso de negocio y de su información, así que una cosa es lo que les gustaría y otra, muy diferente, si lo harían.

 

Los empresarios no aprovechan, el conocer a su competencia, prefieren evadirla lo más que pueden, para no buscar enfrentamientos que representen fuga de información que ellos consideran propia y valiosa. Sería lo más conveniente que se unieran para obtener beneficios del mercado. No se quiere afirmar que no existan casos aislados, en los cuales, en determinadas industrias, unos a otros se tomen en cuenta para ventas específicas, o se pueda pasar trabajo a un competidor cuando su capacidad de producción no sea tan extensa para cubrir las expectativas de un gran cliente, sobre todo si es extranjero y penaliza si no se entrega el pedido completo, en éstos casos si se conocen convenios, en los que se destacan ganancias para ambas partes, con beneficios económicos y de imagen al hacer un buen papel con el cliente.

 

Los empresarios tapatíos, tienen identificados a sus principales competidores, sobre todo a los que son de su misma dimensión, en cuestión de capacidad de producción y distribución en el mercado, pero muchas veces olvidan a las micro empresas que, aunque a grandes rasgos no les pueden hacer daño, en conjunto si representan una competencia importante, sobre todo hablando de productos con precios económicos, en los que las micro empresas cada vez se especializan más.

 

En Guadalajara, se da mucho el patrón, de que “lo que hace la mano hace el de atrás”, es decir, son pocos los líderes que buscan ser innovadores y arriesgados. Por lo que cuando alguno tiene iniciativa, creatividad y logra efectos en el mercado, no se dude que en el menor tiempo posible habrá competidores que le estén pisando los talones, con un producto similar o, en muchas ocasiones, igual o mejorado. Este fenómeno propicia que el empresario tenga miedo de invertir y no busque, muchas veces, el diversificar sus productos sino que se concentre en producir en serie los de siempre.

 

3.4.- Sugerencias proporcionadas por los propios empresarios tapatíos para llevar a cabo con ellos una negociación exitosa.

 

Trate de ser conciso al precisar ganancias.

 

Ser ético y dar esa impresión

 

Ser claro en lo que se busca

 

Tratar de hacer el negocio en un lugar público, como en un restaurante

 

Tratar de hacer amistad

 

Conocer sus necesidades y debilidades

 

Poner atención en sus gustos y darle por su lado (ejemplo: el fútbol)

 

Es importante vestirse de la misma forma que lo hace la contraparte, para no hacerlo sentir incómodo

 

Conocer el grado de urgencia de la negociación

 

Preguntar varias veces lo mismo, para saber si está diciendo la verdad

 

Platicar una anécdota chusca en una situación demasiado tensionante

 

Hablar claro respecto a condiciones y expectativas

 

Claridad en términos comerciales, asegurarse que se entiende lo mismo

 

Respetar la frase: “negocios son negocios”

 

No intentar sobornar

 

Tener la seriedad y sensibilidad para captar las necesidades del cliente. Protegerte siempre en precio, y darte un margen para negociar, es decir el famoso “regateo” tan característico en los tapatíos.

 

Texto tomado de Pablo Lasso Gómez

Plasso@iteso.mx

http://mktglobal.iteso.mx/numanteriores/2000/marzo00/Mar003.htm

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Anexo humorístico anónimo:

 

BREVE RESEÑA DE LA CULTURA TAPATÍA

 

"Este hogar es católico, tapatío, le va a las chivas y no acepta propaganda comunista... ni protestante, ni chilanga, ni perredista, ni norteña, ni zapatista, mucho menos del América, ni naca, ni erótica, ni calendarios de Gloria Trevi, ni ningún otro tipo de materiales subversivos (como el wonderbra), que atenten contra la pureza y las buenas y auténticas costumbres tapatías".

 

Para un fuereño o un outsider descifrar "el manual de autodefensa" de la identidad tapatía "radical", puede resultar una tarea bastante complicada, pero para un tapatío de pura cepa y los que han incorporado sus saberes, valores y actitudes, el asunto es bastante sencillo.

 

En un afán desinteresado de contribuir a la sana convivencia entre locales y outsiders, se proponen aquí diez estrategias que aportan la diferencia entre aquellos que hacen de la "tapatiez" un credo y una forma de vida y de aquellos que permanecen quejándose de los intrincados códigos de la identidad local y que con "intereses desestabilizadores" pretenden vivir en Guadalajara sin el menor respeto por los más caros símbolos y costumbres que hacen de esta ciudad el último bastión de la resistencia contra la perversión.

 

Desde luego este decálogo no agota la complejidad de las identidades tapatías pero, para trazar un mapa general de actitudes y comportamientos, resulta parcialmente suficiente. Se recomienda al lector ampliar sus perspectivas a través de la obligada lectura del internacional "Manual de Carreño", que ha sido adoptado por los tapatíos como acto de fe, una lectura indispensable es la del "Reglamento de policía y buen gobierno" del Ayuntamiento tapatío, cuya lectura será no sólo ilustrativa sino amena y constructiva.

 

Decálogo del tapatío radical

 

1. No hagas privado aquello que puede ser público mediante el sano ejercicio del rumor y el chisme. Frases como "me contaron que...", "te lo voy a confiar nada más a ti...", "supiste(s) que fulano...", forman parte del vocabulario cotidiano del tapatío radical. El truco consiste en narrar la historia sin implicarse, hay que recordar que bajo ninguna circunstancia un o una local, pierde nunca la compostura ni la dignidad.

 

2. No hagas público aquello que debiera saberse. Un auténtico tapatío se reconoce por su capacidad para guardar información privilegiada y más si con ello se protege la reputación de algún pariente o amigo. La fidelidad del tapatío radical está con los de su propia especie, lo demás no importa.

 

3. Comprométete a todo pero nunca digas cuando. El verdadero tapatío jamás le pone fecha y hora a sus compromisos y recurre siempre al elegante "te llamo para confirmar...". Sacar la agenda puede ser considerado un signo de mala educación o hacer sospechar, al interlocutor en turno, algún interés inconfesable. Entre tapatíos radicales esto no representa problema ya que se resuelve con un cómodo: "me llamas o te llamo... pues sí".

 

4. Conoce los árboles genealógicos de las familias "bien", que es uno de los principales requisitos para moverse con soltura en diferentes ámbitos, ya sean políticos, financieros o sociales. Un "pero claro, tú eres la hija de Beatriz que se caso con Francisco que es primo hermano de mi cuñado", es capaz de abrir cualquier puerta y vencer la elegante y discreta distancia que los tapatíos radicales guardan ante los desconocidos, por más ilustres que estos sean.

 

5. Al buen tapatío se le reconoce por el beso en la mejilla y el apretón discreto de manos. Este es un movimiento difícil de dominar, pero el ejercicio constante hace al maestro. No se trata en estricto sentido de un beso, ni de un apretón, es apenas un roce delicado en la mejilla del amigo-amiga, oponente o amiga del amigo, acompañado de una cierta distancia corporal, que sin práctica puede hacer trastabillar al donante. El chasquido producido por un beso bien dado o un apretón fuerte de manos, no llama a engaños, esto inmediatamente revela a los infiltrados.

 

6. La utilización de los diminutivos forma parte de la complicada socialización del tapatío o tapatía radical, pero puede ser aprendida siguiendo algunas reglas básicas. El diminutivo no puede faltar cuando se hace referencia a algún atributo o marca de carácter físico o social, que los tapatíos consideren ligeramente incomodo: un negro pasa a ser "negrito", un ciego, se convierte en "cieguito", un homosexual se transforma en "rarito" (si hay confianza puede sustituirse por "jotito"), un bebe poco agraciado se llama "curiosito", un discapacitado puede ser un "tullidito".

 

7. Fundamental resulta el dominio de ciertos localismos en sus contextos de uso. Muchos simuladores se han metido en problemas tratando de copiar sin la debida formación sociolinguística el ya celebre "ocupo", que si bien, como sabemos, es sinónimo de "necesitar" y no de llenar un espacio, requiere de un manejo adecuado. Así, decir "ocupo verte para decirte una cosa", puede resultar exagerado pero decir "ocupo decirte unas cosas" es una frase auténticamente tapatía. Los niños "ocupan un lápiz"; la señora de la casa "ocupa una sirvienta" y el político "ocupa mejorar su imagen". Al "ocupo", le sigue en orden de importancia el prefijo "bien" que antecede, según la situación de habla, los calificativos "mucho", "bonito" o "suave": "bien mucho", "bien bonito", "bien suave". Al pasar de los años, el "bien mucho" ha perdido popularidad entre las clases medias que consideran a esta formulación "ligeramente naca" y en su lugar se recurre al infalible "bien bonito" que se pronuncia con los cachetes un poco inflados y algo flojos. Trans-clasista es en cambio la palabra "ira" (no de los pecados capitales, sino como sinónimo de "mira", "fíjate"). Un outsider se delata cuando pone cara de desconcierto (pensando que tal vez se trate de algún pueblo al norte de Jalisco o de algún conjuro) al escuchar la formulación de usos múltiples "esquira", que se pronuncia sin respirar, ni pausas. La traducción al "no-tapatío" sería: "Es que mira, fíjate", o aún, "observe, permítame explicarle". Muchos sostienen que la cariñosa manera de llamarse unos a otros: "mijo" o "mija", es un auténtico localismo. Aquí se sostiene la hipótesis de que en realidad se trata de un "contagió cultural" que los tapatíos deben a las recepcionistas y enfermeras del Seguro Social, que lo utilizan como otra sutil manera para dirigirse o referirse a los "pacientitos" o a los "familiares de los pacientitos", que al encontrar terreno fértil, culturalmente hablando, saltó de las verdes paredes del IMSS a las calles de Guadalajara y a los hogares tapatíos. Como quiera que sea, un "ay mija" o "ay mijo" pronunciado a tiempo puede salvar cualquier situación. Finalmente, en lo que toca a los localismos, es importante aprender a introducir el plural en las conjugaciones de la segunda persona del singular, ejemplos: dijiste(s), trajiste(s), hiciste(s).

 

8. Pese a su acusado perfil cosmopolita, los auténticos tapatíos mantienen el núcleo de su identidad a través de su relación con la comida y un particular estilo de nombrarla. Por ejemplo, para evitar el albur, los "huevos" han sido sustituidos por los "blanquillos", aunque se trate de huevos rojos de granja; error frecuente de un outsider es llamar a todo pan salado "birote" en el afán de congraciarse con los locales, ignorando que para birotes, los de la (vieja) Central Camionera y que esta forma particular de pan (saladito, crujiente y con poco migajón) no sería nunca confundido con un bolillo o una telera, por un verdadero, auténtico y radical tapatío.

 

9. En lo que toca a las reglas de cortesía y a las interacciones, siempre habrá que tomar en cuenta que el tapatío, pese a ser tapatío, es "sentido como jarrito de Tonalá". Ello significa que el tapatío radical se toma a pecho y como afrenta personal, de maneras misteriosas, cualquier tipo de comentario, acción u omisión, cometidas por un conocido-amigo-enemigo y cuya factura será cobrada al "infractor-infractora", ad infinitum y ad nauseam, y también de maneras misteriosas, que el afectado-afectada a veces nunca podrá percibir.

 

10. Por último, conocido crítico español del cine mexicano, autor de la "Historia del Cine Mexicano" y exitoso outsider, pero a quien no viene al caso citar, ha dicho, con agudo sentido del método de observación, que lo que es él "los domingos tiene serias dudas de que los tapatíos existan". Nada más cierto y más falso, en sentido dialéctico. El despoblamiento de la ciudad es un hecho empíricamente verificable los domingos, pero lo que nuestro observador ignora (todavía) es que los tapatíos radicales tienen tres opciones dominicales:

11. Recluirse en la santidad del hogar, propio;

 

12. Recluirse en la santidad del hogar, extendido, es decir, en la casa de los papas, de los suegros, de los abuelos, de los compadres, y

 

13. Ir a comer raspados y, en un acto de generoso reconocimiento a la diversidad cultural, "morelianas" al parque Chapalita que todavía es llamado por los auténticos "la glorieta del Padre Cuellar". 

 

Lo que de ninguna manera significa que los tapatíos no existan, sino que su existencia transcurre en plácidos y predecibles escenarios.

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